Actualizado 14/02/2007 18:08

Manu Fullola es Marcos, el gran sufridor de "Amar en tiempos revueltos"

"LOS DOS TENEMOS EL MISMO PUNTO DE INOCENCIA, BUENAS INTENCIONES Y AL MISMO TIEMPO COMPARTIMOS ESA CAPACIDAD DE MARTIRIZACIÓN".

A sus veintiocho años Manu Fullola da vida a Marcos de la Cruz, el más sufrido de los personajes de Amar en tiempos revueltos . Tres años en El comisario , allí lo aprendió todo interpretando a Joserra García Arregui, después vino el cine, otra de sus grandes escuelas, pero el salto a la fama se lo ha dado la serie de Televisión Española. Ahora le paran por la calle y aunque este barcelonés es un poco tímido tiene muy claro que trabaja para recibir esos halagos y sin ellos no puede vivir. Comparte con su personaje un punto de romanticismo. Se define a si mismo como una persona noble, incapaz de hacer daño a una mosca y como todos tiene miedo de ser golpeado, la diferencia es que él lo confiesa.

-¿Qué opinión te merece Marcos, tu personaje en la serie?

-Es el personaje más agradecido que he podido interpretar hasta ahora, evoluciona y se transforma como pocos y eso le hace todavía más agradecido. Es un personaje con mucho ángel, todo un caramelo. Marcos es un gran sufridor y a través de ello aprende y madura, se endurece y acepta las dificultades.

-¿Algunas vez te han hecho tanto daño para quitarte a una novia?

-No, ni mucho menos, nunca me he encontrado en una situación así.

-¿Qué tienes en común con él?

-No me cuesta nada identificarme con él, doy mucho de mi y confío en mi estado de ánimo a la hora de darle vida. Los dos tenemos el mismo punto de inocencia, buenas intenciones y quizá también buena fe y al mismo tiempo compartimos esa capacidad de martirización, un cierto carácter romántico que hace que a los dos nos guste recrearnos en las frustraciones, aceptarlas y aprender de ellas. Ha tenido una vida muy difícil y ha aprendido a resignarse, los dos aceptamos sin condiciones las dificultades.

-¿Cómo te defines?

-Soy actor, una persona que tiende a necesitar de un reflejo. Es una profesión muy interesante pero lleva consigo una sensibilidad muy acusada y eso te hace más frágil. Soy una persona muy quebrantable y al mismo tiempo eso hace que poco a poco mi capacidad de resistencia sea mayor.

-¿Qué proyectos tienes?

-Tengo dos películas pendientes de estreno: El conclave , una producción independiente que rodé en Canadá sobre la vida de Rodrigo Borgia y una coproducción española argentina e israelí, donde interpreto a un cantautor catalán, estoy muy contento con este trabajo porque tuve la oportunidad de componer una canción para el personaje y es la primera vez que utilizo esta faceta de mi para uno de mis personajes. El cine ha sido una de mis escuelas.

-¿Qué has aprendido de la posguerra haciendo esta serie?

-Que era una época muy difícil, de terror absoluto, una época de terribles traiciones. Estamos en el dos mil seis y aún podemos sentir la herencia de aquel miedo y aquel dolor, no lo hemos vivido pero lo acusamos indirectamente. Ahora entiendo mucho mejor las dificultades de nuestra generación a la hora de confiar, venimos de un pasado nacional de desconfianza, imposición y mucho dolor.

-¿Te has adentrado en los recuerdos familiares a raíz de este trabajo?

-Sí, sobre todo en los de mis abuelos. Estas navidades salía el tema en las cenas y comidas familiares y todos daban su punto de vista. Es maravilloso escuchar como todos y cada uno de ellos tiene su historia. Había dos bandos y la historia se escribe según quien la cuente. La serie no toma tanto partido y eso esta muy bien, es capaz de justificar las actitudes de todos sus personajes.

-¿Notas la repercusión de la serie?

-Sí, sobre todo he notado mucho cariño, algo que es realmente agradable. Cuando te paran por la calle notas que la gente se siente identificada con tu personaje y sufre contigo. Los actores necesitamos eso, vivimos de ello.

-¿No estás deseando que Marcos se revele?

-Sí, Marcos tiene que crecer, es obvio que debe llegar un momento en el que haga acopio de la fuerza suficiente para revelarse. Tiene que volar un poco.

-¿Qué valoras en una persona?

-Su bondad antes que nada, la buena fe. Que tenga una esencia positiva y sea consciente, todo es más fácil cuando es así. La generosidad es otra de las cualidades que me parecen importantes. Me gusta sentirme respetado, lo necesito. Estamos en una sociedad muy agresiva, un mundo en el que se tiende hacia el poder y uno siempre intenta estar lo más a salvo posible. La humildad es algo que se aprende a través de la impotencia, valoro mucho la capacidad de rendición, saber hasta donde se puede llegar.

-¿Podrías resaltar una de tus cualidades?

-Que no puedo hacer daño, me considero una persona noble pero eso no quita que de manera inconsciente lo haya hecho alguna vez.

-¿Y confesar un defecto?

-Soy demasiado impulsivo y me hace falta confiar más en los demás. El miedo es una vieja canción que ya conozco y no la soporto.

-¿Qué metas quieres alcanzar?

-Quiero seguir trabajando, hacer cine y si es posible viajar haciéndolo. A nivel personal quiero seguir aprendiendo y buscar equilibrio, quiero encontrar la actitud necesaria para aceptar todo lo que venga. Me gustaría seguir con la música.

-¿Para cuando un disco?

-Cuando toque, tengo muy claro que lo mío es la interpretación así que no pretendo llenar una gran sala, sólo quiero hacer algo pequeño con mis propias composiciones y mis arreglos, me gustan los estilos independientes y melódicos.

-¿También bailas?

-Soy muy bailón pero últimamente lo he dejado un poco de lado.

-¿Qué sueles hacer para desconectar?

-Escuchar música, cada canción en su momento concreto, también llamar a un amigo, sentarme y respirar, meditar un poco, ver una buena película... Es bueno que la vida te de un respiro, tengo pendientes muchos viajes. Argentina me ha calado muy hondo y quiero volver. Me gustaría mucho ir a Nueva York y la india dos o tres semanas es uno de mis viajes pendientes.

-¿Echas de menos Barcelona?

-Ahora mismo no, me he acostumbrado a Madrid y estoy muy bien. Estoy en una edad en la que debo romper un poco con mis raíces y cuando me salió la serie decidí cortar cordones. No descarto volver allí pero profesionalmente hay mucha más actividad en Madrid. Yo soy muy viajero, me gustan los cambios y las novedades, quiero ir avanzando.

-¿Tienes algún personaje favorito en la serie?

-Ernesto, está muy bien escrito y Iago lo sabe interpretar muy bien. Está tan humanizado que cada paso que da queda justificado de una manera razonable, no es simplemente el malo.

-Y a nivel interpretativo, ¿sueñas con algún papel?

-Cuando era más joven estaba obsesionado con hacer el Calígula de Albert Camus pero si pudiera elegir me encantaría hacer un gran Hamlet, no hay nada tan humano como él.

Contenido patrocinado