Rafael Spregelburd, dramaturgo: "Cuando aumenta la calidad de vida, parece disminuir la pasión por el teatro"

El dramaturgo Rafael Spregelburd
EUROPA PRESS
Europa Press Cantabria
Publicado: lunes, 15 agosto 2016 18:03

SANTANDER 15 Ago. (EUROPA PRESS) -

El actor y director de teatro argentino Rafael Spregelburd ha asegurado este lunes en Santander que cuando en un país, como los escandinavos, "aumenta la calidad de vida, parece disminuir la pasión por el teatro" porque éste "parece estar ligado íntimamente a la basura, a la proliferación de problemas".

Así, "no sabe" si estos países "necesitan que el teatro les ponga el dedo en la llaga o les muestre permanentemente lo mal que está el mundo porque, sin ser paradisíacos, tienen el índice de suicidios más alto" del mundo, "son lugares donde el teatro no prospera, no parece existir la necesidad de escribir ya un teatro contemporáneo".

En declaraciones a los medios con motivo de su presencia en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) impartiendo un taller teatral, Spregelburd ha comparado, en este sentido, España con Argentina, que son, a su juicio, países "parecidos" porque "hay una enorme urgencia y una enorme sensación de que el mundo está muy mal".

"Hacer teatro no lo va a solucionar, pero es nuestra manera de convivir con ese desbarranco", ha añadido. Además, ha asegurado que "la propia existencia del teatro está reñida con la existencia de la realidad, entonces, siempre es de denuncia".

"Lo real es una construcción de los poderosos. El cómo leemos o cómo codificamos lo real suele ser la repetición de ideas virales incrustadas en nuestro cerebro a partir de qué se habla, de qué se puede hablar, cómo se puede hablar, falsas dicotomías", ha reflexionado, al tiempo que considera que "el teatro se lleva mal con lo real" y "denuncia la naturaleza espuria de esa construcción oponiéndole otra construcción".

Spregelburd, que esta noche hará en el Paraninfo de la Magdalena una lectura dramatizada de algunos de los fragmentos de su monólogo 'Spam' --narra la historia de un profesor napolitano que pierde la memoria y tiene que reconstruir su propia identidad--, también ha calificado de "muy desagradable" se "retire" de la cultura.

Esta situación, ha añadido, conduce al "neoliberalismo" y a que se "transforme en producto lo que debería ser Patrimonio de la Humanidad". "Una sociedad sin cultura es desesperante", ha denunciado Spregelburd, que actualmente no tiene proyectos en España porque un "99 por ciento de los proyectos en España se caen" por cuestiones de presupuesto, que salen "más caros" en el caso de compañías extranjeras que el de las españolas.

Por ello, ha explicado que a día de hoy está trabajando en dos proyectos en Austria y Bélgica porque se ha convertido en un autor "internacional" y el trabajo con las compañías europeas le permite ganar dinero para después financiar obras "en el circuito independiente".

"He encontrado en esta fórmula lo más noble para mí porque las obras que escribo para fuera son las mismas que me gustaría hacer en mi país, no es que haga una diferenciación", ha manifestado.

"RESPETAR LA REGLA DE ORO" DE QUE "CADA PERSONA TENGA SU VERDAD"

Del mismo modo, ha lamentado que "parece que la voz del autor es la voz de sus personajes", en relación a que, tal y como ha explicado en el taller, "no hay forma de convencer de que al autor de teatro escribe sobre lo que no está de acuerdo".

En este sentido, ha señalado que "hay enormes equívocos en relación a cómo se traduce lo ideológico en drama". "Yo creo y sostengo que la especificidad del teatro sigue estando en que uno no puede escribir un personaje diciendo 'Este no tiene razón y este sí la tiene'. Todos tienen que tenerla aunque su ideología sea nefasta y no coincida (con la del autor) porque eso luego lo va a encarnar un actor y necesita las mismas motivaciones", ha explicado, con respecto al teatro "más interesante y más dramático en contraposición al post-dramático".

Por ello, considera que hay que "respetar esta regla de oro, que cada persona tenga su verdad". Esto se debe a que, en su opinión, "la gente no va al teatro a ver cómo opina una persona sobre determinado tema y no va a dejarse contagiar de su ideología", sino que "va a problematizar sobre los temas que circulan entre los contemporáneos".

Previamente en el taller, ha hecho referencia a la "oposición" del espectador del teatro con el protagonista de la obra con la "identificación" que siente, por ejemplo, con el de una serie de televisión.

"EL TEATRO ES BÁSICAMENTE UN GRAN LADRÓN"

Spregelburd también ha hecho hincapié en que la dramaturgia "siempre ha hecho un acto de apropiación de los descubrimientos técnicos de las otras artes".

"El teatro es básicamente un gran ladrón. Le ha robado al circo, al mimo, a la pantomima, al folletín romántico, al melodrama, a la danza y ha aplastado a la danza teatro. El teatro es capaz de robar para sobrevivir", ha relatado.

Además, ha incidido en que el teatro "puede aprender el mismo fenómeno de montaje" de la televisión o el cine, como la "fragmentación" de espacios o la "división del punto de vista", con el que el actor "interrumpe y narra" como si fuera la voz en off televisiva.

"El teatro empezó a apoderarse que le pertenecían al cine, pero es cierto que la ilusión que genera el teatro siempre será distinta a la ilusión que genera el cine", ha apostillado.

Del mismo modo, opina que en la actualidad "es imposible creerse a un actor que declama sobre el escenario" porque "a veces es difícil que una escena se sostenga en el tiempo si no le encontramos un ritmo y la idea del ritmo prácticamente viene dictada por la 'sitcom'" o 'comedia de situación', en referencia a este género de serie de televisión.

Por ello, cree que lo que hay que hacer es "discriminar lo bueno de lo malo y, como siempre hace el teatro, robarlo".

"LO IMPORTANTE" DEL TEATRO ES "CREAR REFLEXIONES CONMOVEDORAS"

El dramaturgo ha comentado, por otra parte, que "parece ser que la última novedad" es que una obra de teatro "tiene más valor" si se basa en hechos reales, si es teatro autobiográfico.

Sin embargo, opina que "lo importante es la técnica y la capacidad de crear reflexiones conmovedoras y vigentes". A su juicio, la diferencia entre el teatro autobiográfico o no es una "discusión estéril y pasajera, no habría que prestarle mayor importancia".

Sin embargo, ha comentado que en Argentina "a veces, el sostenimiento de un teatro basado en lo biográfico tiene que ver con un enorme descrédito del periodismo, de las personas que deberían estar poniendo en escena y en circulación las historias reales" porque "siempre se huele una segunda intencionalidad" en el periodismo, donde el público percibe "manipulaciones casi transformadas en ficción".

También opina que "el futuro del teatro es explotar su máxima flexibilidad" y no pasa por dividir las obras en episodios como en las series de televisión porque "no puede competir" con la posibilidad de ver la televisión, también por Internet, "sin pagar".

Por eso, cree que "lo que puede hacer el teatro es coquetear con la idea y presentar con mucha singularidad una o dos obras en las que ocurre eso". "Pero si todo el teatro fuera así (dividido en capítulos), creo que simplemente nos cansaríamos de verlo de esa manera y volveríamos a consumir el producto televisivo más acabado, más diseñado para una elite", ha concluido.

Contenido patrocinado