El fin de medidas Covid en colegios aumentará los piojos, que afectaron al 46% de niños cántabros antes de la pandemia

La mitad de los niños murcianos tuvo pediculosis antes de la pandemia, según un estudio de CinfaSalud
La mitad de los niños murcianos tuvo pediculosis antes de la pandemia, según un estudio de CinfaSalud - CINFASALUD
Europa Press Cantabria
Publicado: lunes, 5 septiembre 2022 11:01


SANTANDER, 5 Sep. (EUROPA PRESS) -

Cuatro de cada diez niños cántabros (46%) de entre 3 y 12 años tuvieron piojos alguna vez en los tres años anteriores a la pandemia de Covid-19 y es previsible que la supresión de la distancia social y otras medidas anticovid en los colegios genere nuevos casos de pediculosis en las aulas, tras dos años de baja incidencia.

Así lo pone d emanifuesto el IX Estudio CinfaSalud: 'Percepción y hábitos de los padres y madres españoles ante la pediculosis', realizado en 2019 y avalado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC).

La investigación de Cinfa y SEFAC se basa en un cuestionario a 3.072 padres españoles con hijos de 3 a 12 años escolarizados -4.204 niños y niñas-, residentes en todas las comunidades autónomas.

El estudio confirma además que la pediculosis es más frecuente en las niñas (55,8%) que en niños (47,5%), por el cabello largo y porque, entre ellas, son más habituales los juegos de cercanía y son más proclives a compartir artículos de pelo, según el médico de Cinfa, Julio Maset.

Además han padecido este problema el 55,7% de los niños de 10 a 12 años y el 52,8% de los que tienen de 6 a 9 años, frente al 42,9% de los más pequeños (de 3 a 5 años).

En Cantabria, nueve de cada diez familias (90,2%) creen que sus hijos se contagiaron de piojos en el colegio; el 5,9% en la piscina; el 3,9% en campamentos, y el mismo porcentaje en un lugar sin precisar o en el entorno familiar. El 2% opina que sucedió en actividades extraescolares.

Dos de cada tres familias cántabras (66,7%) detectan la pediculosis por el prurito (picor) aunque siete de cada diez (70,6%) ven los piojos en el cabello de sus hijos. Además, el 2% observa lesiones en el cuello o tras las orejas.

El estudio muestra el impacto psicológico de este problema ya que uno de cada cuatro (25,5%) padres de Cantabria cree que tener piojos afecta emocionalmente a sus hijos y la mitad (49%) siente que les afecta a ellos directamente. Según Maset, "esto pone en evidencia la necesidad de normalizar la pediculosis en la sociedad como un problema más de salud, fácilmente atajable y en absoluto vinculado al pelo sucio, para ahorrar angustias innecesarias".

La mayor preocupación de los padres españoles ante los piojos es el picor y las molestias que estos generan (35,2%), seguido de la posibilidad de que pueda contagiarse el resto de la familia (17,3%). Otras inquietudes son el riesgo de transmisión de enfermedades (16,9%) --pese a que los piojos no son transmisores de patologías--, el "jaleo" que implica el tratamiento (14,4%), la repulsa que generan los piojos (8,5%) y el estigma que el tener estos parásitos pueda suponer para sus hijas (7,6%).

Uno de cada cuatro progenitores con niños en edad escolar (24,7%) sigue creyendo que los piojos están relacionados con una falta de higiene, lo que lleva a algunos padres a temer que traten a sus hijos de diferente manera por tener piojos y como consecuencia, a no notificarlo al colegio, "lo cual aumenta la gravedad de un problema que, bien gestionado, podría solucionarse rápida y eficazmente", explica la experta de Cinfa, Ana Molinero.

En concreto, uno de cada diez (13,3%) progenitores no avisa al colegio cuando su hijo tiene piojos, en uno de cada tres casos (29,9%) por la vergüenza y el miedo al estigma social, porcentaje que en Cantabria baja al 23,5%.

Otras ideas falsas son que los piojos vuelan de una cabeza a otra, que las mascotas los contagian o que el mejor remedio para eliminar los piojos es cortar el pelo.

De acuerdo a la investigación, en Cantabria, nueve de cada diez (92,2%) familias aplican un tratamiento pediculicida para eliminar los piojos y también nueve de cada diez de ellas (91,5%) creen que fue eficaz.

Sin embargo, el estudio revela que solo el 12,8% lleva a cabo el tratamiento correctamente, ya que el resto no aplica el conjunto de medidas necesarias para garantizar su efectividad: seguir las instrucciones del fabricante, peinar mechón a mechón con la lendrera, no usar secador, seguir pasando la lendrera en las dos semanas siguientes y verificar a los siete días si todavía hay parásitos, en cuyo caso habría que reaplicar el tratamiento.

Además, en Cantabria las medidas preventivas no se llevan a la práctica con la frecuencia necesaria pues cuatro de cada diez (41,7%) familias no utilizan repelentes de piojos.

El estudio refleja también que dos de cada tres familias (66,1%) no supieron exactamente cómo actuar cuando sus hijos tuvieron piojos por primera vez. La fuente de consulta más habitual a la que recurren los madres cántabros es el farmacéutico (47,1%), seguida de amigos o conocidos (43,1%), Internet (29,4%) y los médicos y enfermeros (15,7%).

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