MADRID, 11 Ago. (EUROPA PRESS) -
El aire acondicionado es el causante de numerosas afecciones
respiratorias durante el verano, como resfriados o faringitis, según
las conclusiones de un estudio llevado a cabo por la Sociedad
Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid).
La investigación concluye que la causa de estos problemas es la
sequedad que proporciona el aire acondicionado, así como los cambios
bruscos de temperatura a los que da lugar.
En este sentido, el doctor José Gallardo Carrasco, miembro de
Neumomadrid, los sistemas de refrigeración "producen unas condiciones
ambientales no naturales frente a las que el cuerpo no responde
adecuadamente".
Estas condiciones provocan el aumento de ciertas colonias de
hongos, tales como el aspergillus, y de bacterias, que pueden ser
nocivos para la salud si las conducciones del aparato acondicionador
no son limpiadas adecuadamente.
LOS FUMADORES, PEOR
Entre las dolencias que el aire acondicionado provoca se
encuentran letargias, dolores de cabeza, irritación ocular,
estornudos y obstrucción nasal, las cuales, a su vez, pueden derivar
en bronquitis y reacciones de broncoespasmo en personas asmáticas.
Otros síntomas, relacionados frecuentemente con conductores que
utilizan el aire acondicionado del coche en sus viajes, son rinitis
aguda y molestias de garganta. Según Neumomadrid, estas dolencias
afectan más a personas fumadoras, porque las mucosas resecas por el
humo del tabaco, se hallan más indefensas a la acción de virus y
bacterias.
Gallardo afirma que las rejillas de ventilación en edificios
dotados de aire acondicionado, especialmente en hospitales, pueden
ser fuente de diversas patologías al conducir microorganismos de una
habitación a otra.
"Esos conductos permiten que, en muchos hospitales, el humo
originado en una sala de espera vaya a parar a habitaciones de
pacientes respiratorios o que microorganismos alojados en un cuarto
determinado deambulen hasta el de enfermos inmunodeprimidos y, por
tanto, propensos a contraer cualquier enfermedad", asegura el
experto.
Las condiciones de estos edificios están provocando un síndrome
reconocido por la Organización Mundial de la Salud caracterizado por
cefaleas, fatiga, irritación de los ojos y de la piel, sequedad de
las vías respiratorias superiores y alergias cutáneas.