PAMPLONA, 22 Ago. (EUROPA PRESS) -
"Las afecciones digestivas aumentan consideradamente durante el
verano motivadas, sobre todo, por el típico desorden dietético que se
suele llevar en esta época del año y porque muchas de las comidas se
realizan al aire libre, con el riesgo que conlleva, si no se toman
algunas medidas preventivas, el hecho de estar en contacto con
bacterias, parásitos o virus", afirmó el doctor Ramón Angós,
especialista del Servicio de Digestivo de la Clínica Universitaria de
Navarra.
Según dijo, ello no quiere decir que no se deba disfrutar del
campo, de la montaña, del mar..., sino que conviene adoptar algunas
precauciones para evitar problemas en el aparato digestivo. Entre los
procesos digestivos más frecuentes, añadió el experto, está la
diarrea.
"La diarrea aguda -señaló el doctor Angós- es más frecuente en
verano en relación sobre todo con ciertos patógenos. Se adquiere
generalmente por vía oral con la ingesta de alimentos o bebidas
contaminadas. Puede ser originada por bacterias (E. coli, Salmonella,
Shigella, Campylobacter...), parásitos (Giardia lamblia, Entamoeba
histolytica...) o virus ( Rotavirus, Norwalk...)".
Cuando se desencadena este tipo de procesos es fundamental, dijo,
impedir que la persona afectada se deshidrate, lo que originaría una
pérdida importante de electrolitos, sales minerales, etc., que son
muy necesarios para el correcto funcionamiento del organismo con el
consiguiente riesgo para la vida del paciente.
"Para evitar la deshidratación -añadió- es preciso ingerir
soluciones preparadas que venden en las farmacias o limonada alcalina
casera. Este tipo de limonada se prepara mezclando en un litro de
agua, el zumo de uno o dos limones y añadiéndole una cucharada sopera
de bicarbonato, dos de azúcar y un poco de sal. Estos líquidos se
deben tomar poco a poco".
Según el especialista, cuando el número de deposiciones es menor
se puede iniciar una dieta astringente consistente en arroz blanco,
jamón de york, plátano, zanahoria... Si existieran vómitos, fiebre
muy elevada, deterioro del estado general, enfermedades sistémicas
concomitantes... debe ser valorado por un médico. "El uso de
antidiarreicos o de antibióticos no es recomendable salvo en
determinadas circunstancias y siempre indicados por el médico",
expuso.
NIÑOS Y ANCIANOS, MÁS SENSIBLES
El experto advierte de que especial cuidado se debe tener cuando
los procesos diarreicos afectan a los niños, a los ancianos y a las
personas con enfermedades crónicas como insuficiencia renal,
cardíaca, pulmonar, enfermos oncológicos, etc., ya que son más
sensibles a la deshidratación. En estos casos el especialista de la
Clínica Universitaria recomienda que sean valorados por un médico
que, según la intensidad de los síntomas, recomendará el ingreso
hospitalario para instaurar dieta absoluta y fluidoterapia.
Ya que en este tipo de procesos diarreicos la fuente de infección
más frecuente son los alimentos, existen unas medidas generales que
hay que extremar en verano como: lavar y pelar las frutas, echar una
gota de lejía en el agua donde lavemos las verduras y hortalizas que
vayamos a consumir crudas, comprar los huevos y el pescado bien
frescos, beber agua potable o en su defecto hervirla o consumir agua
mineral embotellada, no utilizar mahonesas caseras, comprar bollería
del día y helados que ofrezcan garantías de buena conservación con
las adecuadas medidas de refrigeración. Ante la sospecha o duda del
buen estado de un alimento o bebida, apuntó Angós, es mejor no
tomarlo.
CORTES DE DIGESTION
Otro de los problemas típicos de la época estival son los llamados
'cortes de digestión' que no sólo se producen al bañarse después de
las comidas, sino que también pueden originarse al beber líquidos muy
fríos o exponerse a temperaturas bajas. "Los llamados 'cortes de
digestión', asegura el doctor Angós, se deben al contraste brusco de
temperatura durante el proceso de la digestión, bien por la ingesta
de bebidas muy frías o por la inmersión brusca en piscinas, ríos o
mar inmeditamente después de comer".
"Los síntomas son muy variables y pueden consistir en cuadros de
enlentecimiento del tránsito intestinal, dolor abdominal, vómitos,
diarrea, hipotensión y pérdida del conocimiento con el consiguiente
riesgo para la vida de la persona si ésta se está bañando... El
tratamiento se dirigirá a mejorar los síntomas que presente el
paciente, siendo preferible tomar medidas encaminadas a evitar el
desarrollo de este cuadro", explicó.
Por otra parte los pacientes con enfermedad inflamatoria
intestinal (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) deben de seguir
las medidas higiénicas anteriormente descritas para prevenir los
procesos infecciosos ya que de no hacerlo, agregó. pueden empeorar su
situación clínica.
Asimismo, para aquellas personas con enfermedades
esófago-gástricas como enfermedad por reflujo y úlcera
gastroduodenal, el experto les aconseja que sigan las medidas
posturales y alimenticias recomendadas durante todo el año,
procurando no hacer excepciones por el sólo hecho de estar de
vacaciones ni abandonar el tratamiento médico que vengan tomando.
El experto señaló que es necesario evitar los contrastes de
temperatura durante la fase de digestión; beber abundantes líquidos,
sobre todo, si la temperatura ambiente es elevada; ingerir mayor
número de ensaladas y frutas; y tomar las medidas profilácticas con
los alimentos y bebidas que vayamos a tomar.