MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -
Un estudio, publicado en la última edición de la revista Clinical
& Experimental Research, ha encontrado que la sensibilidad al sodio
inducida por el consumo de alcohol puede ser uno de los mecanismos
que subyacen en la relación entre un consumo alto de alcohol, el
síndrome de abstinencia alcohólico y la alta presión sanguínea.
Los autores del estudio, pertenecientes a la Universidad de
Bufarlo (EE.UU.), indican que el consumo de alcohol puede elevar la
presión sanguínea mediante la inducción de un estado de sensibilidad
al sodio. Los investigadores indican que hay evidencias de personas
bebedoras que, incluso cuando no beben, tienen la presión sanguínea
más alta de lo normal.
Así, por ejemplo, el día después de beber la presión puede estar
más elevada de lo normal. Si beben crónicamente, se encuentran en una
especie de estado constante de abstinencia y esto se puede dar
incluso en personas que beben moderadamente.
En los experimentos realizados con 18 personas alcohólicas se vio
que, durante ocho días sin beber y con una dieta normal en contenido
de sodio, estas personas registraron elevados niveles de sodio, un
aumento de peso y un aumento de la presión sanguínea. Un año después,
y durante la exposición a manipulaciones de sodio en la dieta, el
mismo grupo mostró cambios significativos en la presión sanguínea y
una mayor sensibilidad al sodio cuando se comparaba con un grupo de
personas de control.
Los cambios en la presión sanguínea durante las primeras fases del
periodo de abstinencia tenían que ver con una mayor sensibilización
al sodio. Estos hallazgos indican que la sensibilidad a la sal juega
un rol en la regulación de la presión sanguínea en personas
alcohólicas con síndrome de abstinencia.