Lamar Odom jugando con el Baskonia - ACB PHOTO / M.A. POLO
MADRID, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -
QUIÉN: Lamar Joseph Odom (Nueva York, 6-XI-1979).
CUÁNDO: Febrero de 2014
MOVIMIENTO: Llega libre al Baskonia.
CONTEXTO: A sus 34 años, Lamar Odom había colmado los sueños de infancia de cualquier jugador profesional. Podía presumir de ser campeón olímpico con Estados Unidos, doble ganador del anillo de la NBA con los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol y de haber amasado una fortuna superior a los 115 millones de dólares solo en contratos deportivos.
A mediados de la temporada 2013-14, Odom ya llevaba varios meses fuera del baloncesto profesional y la retirada parecía el siguiente paso lógico en su carrera. De manera absolutamente sorprendente, el Baskonia, inmerso en una mala racha de resultados y que tenía como entrenador al actual seleccionador nacional Sergio Scariolo, anunció su fichaje con un contrato de dos meses.
RENDIMIENTO: El jugador de Queens aterrizó el 19 de febrero en el País Vasco con su eterna sonrisa y cargando una enorme incógnita sobre su posible rendimiento que quedó despejada por la vía rápida. "Es un riesgo ilusionante", así describió aquel fichaje el presidente del Baskonia, Josean Querejeta, cuya apuesta apenas duró 21 días. El 15 de marzo, Odom ya volaba de vuelta a su país alegando una lesión de espalda.
Durante ese periodo de apenas tres semanas, el ala-pívot disputó dos partidos con el club vitoriano y un total de 23 minutos. Debutó en un duelo de Euroliga contra el Unicaja donde ni siquiera pudo anotar (2 rebotes y -1 de valoración en 6 minutos) y cerró su aventura española con un partido ACB en Valencia (2 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia y -4 de valoración en 17 minutos). Su intento de resurrección deportiva no dejó ni un instante para el esperanza.
¿Y DESPUÉS?: Pese a un nuevo intento en New York Knicks, Odom ya nunca volvió a jugar al baloncesto profesional y, tras abandonar las canchas, empezó su particular descenso a los infiernos dominado por sus adicciones al alcohol y las drogas. Tocó fondo en 2015, cuando un fin de semana de desenfreno ininterrumpido en un club de alterne estuvo a punto de costarle la vida. Pasó cuatro días en coma y mientras estaba inconsciente sufrió un total de seis ataques al corazón.
"Todos los médicos que me examinan me dicen que soy un milagro andante", reconoció una vez recuperado y necesitado de una expiación que intentó a través de la publicación de sus memorias, 240 páginas escritas a corazón abierto y plagadas de confesiones escabrosas. Sin embargo, el neoyorquino olvidó realizar una sola mención en aquel libro a Vitoria, esa ciudad donde una vez soñó con resurgir.