MADRID, 4 Mar. (EDIZIONES) -
El pasado miércoles, Jesús Calleja, aventurero y presentador de programas de televisión, escribió en su cuenta de Facebook una reflexión, a raíz de ver el debate de investidura, sobre el derecho a ser felices que está causando sensación en las redes sociales. El resultado es de más de 27.000 reacciones y más de 7700 compartidos. Solo en Facebook.
Jesús Calleja comienza esta reflexión lamentándose de que nunca se habla del concepto del derecho a ser felices en las propuestas electorales ni en los derechos constitucionales. Y tampoco en ningún otro foro. También se apena porque, como él afirma, no hay nadie que nos eduque ni nos enseñe desde niños a ser más felices.
Calleja afirma que fue su madre quien la enseñó a ser feliz, a encontrar la felicidad en las cosas pequeñas, en los pequeños detalles. "¡Ella es feliz en un metro cuadrado!, dice que es cuestión de actitud", asegura el presentador, mientras hace una crítica a esta sociedad que no sabe "relativizar lo que es realmente un problema"
"Simplemente con levantarse por la mañana y tener salud que nos permita ser dueño de nuestro propio destino... eso es lo más increíble y fabuloso. El resto de los problemas son todos solventables en mayor o menor medida"
Jesús Calleja continúa su escrito animando "a encarar la vida con una actitud positiva y los problemas se disuelven o se diluyen mucho mejor". Alienta a que "tenemos que exprimir la vida, disfrutarla y optimizarla."
En la parte final de su reflexión, nos hace partícipes de la admiración por un país en concreto, Bután, que es el único país, que él sepa, en el que existe un Ministerio de la Felicidad y que se ocupa de explorar entender y mejorar cómo sus habitantes han de ser más felices. "Donde existe una asignatura obligatoria que todos los niños estudian que literalmente se llama 'búsqueda perpetua de la felicidad'". "Ellos --por Bután-- sí han entendido que la felicidad es un derecho que hay que enseñar, aprender y ejecutar", concluye la reflexión.
Este texto está causando furor en las redes sociales, donde ha calado su mensaje del derecho a ser felices. Eso sí, con alguna que otra falta de ortografía. No importa, porque este texto no es para ajustarse a la letra sino al significado, el derecho a la felicidad.