MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
La ONG Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este domingo que las fuerzas sirias emplearon municiones en racimo, pese a su prohibición, en el ataque del pasado 6 de octubre contra la ciudad de Termanin, en el norte de Idlib, matando a dos civiles e hiriendo a otros nueve.
"El uso de municiones de racimo por parte de las fuerzas del Gobierno sirio durante el bombardeo de áreas controladas por la oposición demuestra cuán trágicamente indiscriminadas son estas armas y su devastador legado de daño duradero", ha lamentado el subdirector de Human Rights Watch para Oriente Próximo, Adam Coogle, en un comunicado, en el que ha recalcado que "los niños de Idlib han sido una vez más víctimas de acciones militares crueles e ilegales".
HRW ha matizado que este ataque se encuadra en el marco de una campaña militar más amplia llevada a cabo en el noroeste de Siria --controlado por la oposición-- a manos de las fuerzas sirias y rusas. Esta ofensiva afectó a más de "2.300 lugares" en Idlib y el oeste de Alepo entre el 5 y el 27 de octubre, dejando al menos 70 muertos, 338 heridos y 120.000 nuevos desplazados, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) recogidos en el último comunicado de la ONG.
A este respecto, el jefe de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria, Paulo Pinheiro, denunció ya el 24 de octubre que Siria estaba asistiendo a "la mayor escalada de hostilidades en cuatro años" y criticó el "desprecio total por las vidas de los civiles en lo que a menudo son represalias de ojo por ojo".
Esta escalada por parte de las fuerzas del Gobierno sirio se produce en represalia por un mortal ataque con drones contra una academia militar en Homs, que tuvo lugar el 5 de octubre durante una ceremonia de graduación de cadetes, en el que murieron al menos a 120 personas, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
El Ministerio de Defensa de Siria responsabilizó de la agresión en un comunicado a "grupos terroristas armados", aunque no hizo referencia a ningún grupo en concreto, y prometió responder "con toda la fuerza y determinación", advirtiendo que quienes planearon y ejecutaron el ataque pagarían "un alto precio".
A partir de ese momento, las fuerzas del Gobierno sirio intensificaron los ataques en la gobernación de Idlib, controlada en parte por el grupo armado antigubernamental Hayat Tahrir al Sham.
"La declaración del Gobierno sirio amenazando con perseguir y atacar (a los "extremistas") hasta que el país quede limpio de ellos es de especial preocupación, dado su historial de llevar a cabo ataques ilegales e indiscriminados sin tener en cuenta las vidas de los civiles", ha advertido Coogle.
Desde HRW han recalcado que no es la primera vez que documentan daños civiles provocados por el uso de municiones de racimo por parte del Gobierno sirio desde el inicio del conflicto armado en Siria en 2012 y han recordado que, en incontables ocasiones, este tipo de munición no explota con el impacto inicial y "deja restos que pueden matar y mutilar, como las minas terrestres, durante años o incluso décadas, a menos que se eliminen y destruyan", dejando "consecuencias físicas y sociales graves y duraderas".