Archivo - Oficina del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en la Franja de Gaza - Europa Press/Contacto/Hadi Daoud - Archivo
MADRID 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido de un "alarmante" descenso del 40 por ciento de los fondos disponibles para 2025, lo que pone en peligro la asistencia a 58 millones de personas que dependen de la ayuda humanitaria en las crisis más graves del mundo si la agencia de la ONU no recibe dinero "urgentemente".
"Nos enfrentamos a un abismo financiero con consecuencias que pueden ser mortales", ha advertido la directora adjunta para Alianzas e Innovación, Rania Dagash-Kamara, que ve imposible paliar la fuga de fondos pese a que el PME ya está "priorizando los países con mayores necesidades" y "recortando las raciones de alimentos".
Esta responsable ha señalado en un comunicado que estos programas de ayuda "no sólo salvan vidas y alivian el sufrimiento humano", sino que garantizan estabilidad en entornos "frágiles". Entre los contextos que pueden sufrir las consecuencias de los recortes figuran zonas de guerra como Sudán o la Franja de Gaza, así como crisis recurrentes como las de Afganistán, Siria o Birmania.
La ONU estima que 343 millones de personas sufren inseguridad alimentaria grave en todo el mundo, como consecuencia de una batería de crisis en las que se entremezclan conflictos, inestabilidad económica y emergencias climatológicas. Para 2025, el PMA se había marcado como objetivo atender a unos 123 millones, pero teme no llegar a casi la mitad de estas personas.
A la alerta del PMA se suma también la de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que advierte de que 12,8 millones de personas desplazadas y refugiadas, entre ellas 6,3 millones de niños, pueden quedarse sin asistencia sanitaria este año por los recortes.
"La actual crisis de financiación humanitaria, exacerbada por la reducción del gasto sanitario de los países de acogida, está afectando al alcance y a la calidad de los programas de salud y nutrición, restringiendo el acceso de servicios esenciales y aumentando el riesgo de brotes de enfermedades, desnutrición, males crónicos sin tratar y problemas de salud mental", ha advertido el jefe de Salud Pública de ACNUR, Allen Maina.