BEIJING, 25 Mar. (Reuters/EP) -
El Gobierno regional tibetano afirmó que han arrestado hoy a trece personas más que formaron parte de las protestas del pasado 10 de marzo en la capital tibetana de Lhasa, según informó hoy el periódico 'Tibet Daily'.
El informe publicado asegura que los trece detenidos se encontraban entre la multitud que se manifestaban próximos a los monasterios tibetanos budistas, donde comenzaron los disturbios con motivo del 49 aniversario del alzamiento de 1949 contra Beijing aplastado por el Ejército chino y que provocó la salida al exilio del Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet.
Por su parte, el informe oficial añadió que la multitud manifestantes "sostenían banderas hecha por ellos mismos y gritaban lemas reaccionarios con el objetivo de movilizar a la muchedumbre, como símbolo de las llamadas para la independencia tibetana".
Además, Wang Guochuan murió ayer durante un ataque contra un grupo de policías en la prefectura tibetana de Garze, en la provincia de Sichuan, según la agencia, que añadió que varios agentes también resultaron heridos durante el enfrentamiento, finalizado cuando la Policía realizó varios disparos de aviso.
El Gobierno chino y su capacidad de controlar -civilizadamente- a los activistas pro-Tibet dentro y fuera de su territorio vuelven a estar en duda. El secretario general de Reporteros Sin Fronteras (RSF) Robert Ménard y otros dos representantes de la ONG interrumpieron ayer en la ceremonia de encendido de la llama olímpica en Olimpia (Grecia) en plena intervención del presidente del Comité de Organización de los Juegos Olímpicos en Pekin, Liu Qi. El Gobierno chino censuró las imágenes del incidente, igual que censuró cualquier tipo de información de una nueva protesta en Luhuo, en la provincia de Sichuan, que fue dispersada a tiros por la Policía paramilitar y en la que murieron dos personas, según testigos presenciales.
Mientras Liu Qi se refería a la herencia de la antigua Grecia y la ciudad de Olimpia en los Juegos Olímpicos modernos, un activista pro-Tibet salió de entre los presentes en la ceremonia para situarse tras él y ser enfocado por las cámaras. El representante de RSF mostró la bandera que esta ONG ha elaborado con motivo de los Juegos Olímpicos de Pekín, en el que unas esposas sustituyen a los tradicionales aros que son el emblema de esta competición mundial. "Si el fuego olímpico es sagrado, los Derechos Humanos lo son todavía más", argumentó sobre su protesta la ONG en un comunicado.
"No podemos dejar que el Gobierno chino se apodere de la llama olímpica, un símbolo de paz, sin denunciar la dramática situación de los Derechos Humanos en el país, a menos de cinco meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos", prosigue RSF. Tras el incidente, que fue rápidamente aplacado por la Policía griega, el Gobierno chino se comprometió a proteger el recorrido de la llama olímpica, que atraviesa los cinco continentes, especialmente por el tramo más polémico de todo el camino: el que llevará la antorcha por territorio tibetano para iluminar con ella el Everest.
El incidente fue silenciado en los medios chinos, pero las protestas y las manifestaciones por la independencia del Tibet continuúan por todo el país. La última de estas protestas se produjo en la ciudad de Luhuo, en la provincia de Sichuan, la 'puerta' Oeste del Tibet a China. En torno a las 16.00 horas (hora local) alrededor de 200 religiosas y monjes de los santuarios de lo alto de la colina marcharon hacia la oficina del Gobierno chino en el distrito, mientras durante el camino se les unían un considerable número de granjeros y nómadas, según relataron testigos presenciales a 'The Times' en declaraciones recogidas por otr/press.
Al grito de 'Larga vida al Dalai Lama' y 'Tibet pertenece a los tibetanos' la multitud rodeó el edificio gubernamental, hasta que apareció la Policía paramilitar china -la Policía Armada del Pueblo (PAP)- y, tras ordenar que la muchedumbre se dispersara, abrió fuego contra los concentrados. Los testigos presenciales, con quienes se puso en contacto telefónico el periódico británico, vieron caer a un granjero que pudo ser identificado posteriormente y a un monje cuyo nombre o identidad se desconoce, mientras que otra docena de personas parecía huir del lugar de los hechos con heridas de diversa consideración.
Mientras, desde Pekín la orden es silenciar cualquier tipo de protesta y criminalizar a sus participantes en los medios, que lo hacen sin ningún tipo de reparos. De hecho, en la prensa china se califica al Dalai Lama de terrorista y se le compara con un terrorista islamista que trata de desestabilizar el país antes de los Juegos Olímpicos de Pekín. Ayer, la cara del Dalai Lama aparecía en el número uno de la lista de las siete personas más buscadas de China por su relación con las protestas de Lhasa, la capital tibetana, donde se desataron las manifestaciones a favor de la independencia de la región ocupada por China en 1950.