MADRID, 29 Jul. (EDIZIONES/Carlos Chiclana, Médico Psiquiatra.) -
Un prestigioso médico psiquiatra de Sevilla ha sido denunciado por sus pacientes por presuntos abusos sexuales. Un hecho que nos sirve para preguntarnos si es normal que aparezcan sentimientos eróticos o que se tengan relaciones sexuales entre paciente y terapeuta.
PSICOTERAPIA Y RELACIONES SEXUALES
En la película "El príncipe de las mareas" una de las historias principales, y sobre la que se sustenta la catarsis del protagonista (Nick Nolte), es la relación amorosa-sexual con su psicoterapeuta (Barbara Streisand). Terminas la película creyendo que el resultado es estupendo, porque el paciente sana sus traumas y recupera a su mujer y sus hijas.
Con ojos de profesional te quedas asombrado de que te intenten vender, con un envoltorio sentimentalista, una mala praxis como la copa de un pino, una falta de profesionalidad escandalosa y una violación de los límites de relación terapéutica que exigiría la inhabilitación de la psiquiatra. De hecho el cartel de la película muestra a ambos juntos en la cama.
No es habitual que en la psicoterapia haya contacto físico entre terapeuta y paciente. No obstante sí hay terapias en las que se emplea el cuerpo, pero nunca con un contacto sexual.
¿QUÉ NO DEBES PERMITIR DE TU TERAPEUTA?
No deje que el terapeuta manosee sus creencias, su ideología ni su estilo de vida, tampoco su cuerpo. Sí es su cometido sugerirle posibles incoherencias o focos de conflicto, pero no tiene por qué decirle lo que debe o no debe hacer.
No deje que nadie le toque sin haberle pedido permiso antes y haberle explicado para qué sirve ese contacto físico.
Sabemos que en la terapia pueden aparecer sentimientos de atracción y deseo sexual, como en cualquier relación humana. También que no es buena praxis profesional tener relaciones sexuales con los pacientes. Ninguna escuela válida de psicoterapia lo acepta.
La mayoría también desaconseja que se tengan después de terminar la psicoterapia, por la asimetría de la relación y porque el paciente tiene derecho a volver a psicoterapia con ese profesional si lo precisara.
Puede que lo pase mal en la terapia o que sea desagradable por los temas que se están tratando, pero esto no significa que tenga que sentirse mal-tratado o sometido por el terapeuta.
No deje que ningún mal profesional abuse de ningún modo, ni físico, ni emocional, ni psicológico. Si se siente así dígalo al terapeuta para que se pueda trabajar esto. Si persiste no siga con esa terapia.
¿QUÉ ES LA PSICOTERAPIA?
La psicoterapia es un tratamiento que se emplea para el abordaje de patologías mentales, de problemas psiquiátricos o psicológicos. Ha de ser realizada por profesionales cualificados para ello.
No tiene nada de mágico y sí mucho de científico. Al que la quiere ejercer profesionalmente con calidad se le exige una intensa formación, un trabajo personal previo y una continua supervisión.
Existen distintas técnicas y modalidades de psicoterapia. Cada una sirve para unas enfermedades mentales o problemas psicológicos. El modo de llevarse a cabo puede ser individual, en pareja, familiar o de grupo. La metodología de cada escuela tiene sus características. Existen numerosos estudios científicos que avalan su eficacia, efectividad y eficiencia.
SI NECESITA UNA PSICOTERAPIA, INFÓRMESE BIEN ANTES
Puede ayudarle tratar con el profesional los siguientes asuntos:
1.- Qué tipo de psicoterapia le aconseja y por qué, en qué marco teórico se fundamenta y qué evidencias hay de que sea efectiva y eficaz para lo que a usted le ocurre;
2.- Quién la va a hacer y si dispone de la formación y habilidades específicas;
3.- Comente sus preferencias de horario, edad y sexo del terapeuta;
4.- Tiempo de cada sesión, si se puede acabar antes o alargarla a su gusto o no;
5.- Cuántas sesiones va a necesitar y con qué frecuencia serán;
6.- Coste económico de las sesiones; modo y tiempo de pago;
7.- Metodología de trabajo que se va a seguir en las sesiones, qué se espera de usted y si tendrá que traer algo preparado o trabajar entre sesiones;
8.- Qué expectativas hay de mejoría, cómo se va a medir y cuándo se espera que se note;
9.- Objetivos de la terapia;
10.- Conozca si es adecuado comunicarse con su terapeuta fuera de las sesiones y por qué vía;
11.- Solicite más información por escrito de la terapia que va a realizar o algún libro para saber más.
LÍMITES EN LA RELACIÓN TERAPÉUTICA
Cualquier relación humana tiene unos límites. La relación terapeuta-paciente también necesita límites para que se pueda acceder a los procesos cognitivos y emocionales íntimos con seguridad, con calidad científica y con eficacia terapéutica.
A las semanas de iniciar la residencia de psiquiatría una mujer me informó de que pensaba que tenía fibromialgia. Con toda mi buena intención y mi mejor ética profesional le pedí que se pusiera un camisón de exploración y que se tumbara en la camilla. Realicé la exploración de los puntos gatillo y me quedé tan contento de mi "buena práctica médica".
Diez minutos después la auxiliar de enfermería, con más de 35 años de experiencia, me cogió aparte y me dijo con delicadeza pero mucha claridad: "¿pero tú estás tonto o qué? Si vas a explorar a una mujer en ropa interior pídenos a alguien de enfermería que te acompañemos". La evidencia no necesitaba explicación.
Cada técnica tiene sus límites y estrategias. Igual que en los deportes de raqueta todos tienen similitudes, no son los mismos límites y reglas en tenis, pádel, bádminton, squash, frontón.
Así, lo que está prohibido en psicoanálisis es necesario en psicodrama, lo que es imprescindible en una terapia cognitivo conductual no se hace en terapia humanista. Cuanto más conozca usted qué terapia va a hacer, mejor. Conviértase en paciente experto para que el trabajo conjunto sea más productivo.
REGULACIÓN EMOCIONAL EN LA RELACIÓN TERAPÉUTICA
En las sesiones de psicoterapia se da un flujo de emociones entre las personas que participan. El profesional es el responsable de regularlas, encauzarlas con el objetivo de beneficiar a quienes está ayudando y de enseñar a la persona con quien está trabajando a hacerlo también.
Es básico que la terapia sea un lugar seguro para usted, y que tenga la certeza de que no va a ser dañado. Si no se siente así, aunque se fie del profesional, transmítaselo para prepararse previamente.
Es normal que en el desarrollo de las sesiones que pueda aparecer atracción hacia el terapeuta que aporta seguridad, confianza, respeto, refuerzo, validación y que hace de cuidador.
Es de interés no confundir esa intimidad profesional con intimidad personal, sensual o erótica. Ambos estarán atentos a no generar dependencia, a respetar los límites, a no invadir terrenos de la otra persona.
También es normal que puedan aparecer, en una dirección o en otra, toda clase de emociones como ira, rechazo, desprecio, aburrimiento, bloqueo, agresividad*y cualquier emoción.
Para emplear estas emociones en beneficio del paciente, el profesional ha de hacer un trabajo personal para no llevar sus problemas a las sesiones y no mezclarlos con los que se están trabajando del paciente.
Hemos de ser conscientes de que la relación es de cooperación y al mismo nivel, pero es asimétrica, porque el terapeuta sabe mucho de su vida y usted no sabe casi nada de la vida personal del terapeuta.
Para tener más información puede consultar la Guía del Usuario y el Código Ético, elaborados por la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapia, el Código de Deontología Médica o Psicológica y el Código de Ética de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos.
Denuncie cualquier situación que le parezca abusiva. Si le entran dudas de cualquier propuesta, no la acepte y consulte con el Colegio Oficial de Psicólogos o de Médicos de su ciudad.