Roscón de Pan Delirio - PAN DELIRIO
MADRID, 2 Ene. (EUROPA PRESS) -
Las fiestas navideñas ponen su fin con la llegada de los Reyes Magos, que además de venir cargados de regalos o de carbón, según nos hayamos portado a lo largo del año, traen uno de los dulces más típicos de esta época, como son los 'Roscones de Reyes'. Así que para endulzar estos días os damos algunas recomendaciones para degustar este postre en Madrid.
En estos días, El horno de Babette se encuentra a pleno rendimiento para elaborar su 'Roscón de Reyes', un bocado suave y tierno, donde el secreto radica en su miga, en un amasado lento, una larga fermentación, un correcto horneado. Y como 'sorpresa' apuesta por los diseños de la artesana Bárbara Acosta con cerámicas sencillas, esmaltadas a mano.

También el obrador de Isabel Maestre apuesta por una receta perfecta que no falla y que les ha permitido llevar ya 30 años elaborando roscones. Una buena materia prima, dedicación y tiempo, ya que se emplean tres días, son las claves de su sabor, a los que se une el agua de azahar de Luca de Tena, el ron Barceló, mucha naranja y mucha almendra.

Una parada obligada en la búsqueda de Roscón para este fin de semana es en Pan Delirio, que ha recibido el premio al mejor roscón artesano de la capital. Este dulce, elaborado por los Javier Cocheteux, padre e hijo y fundadores del obrador, se elabora como hace 60 años con masa madre y las mejores materias primas, mediante un delicado proceso natural y artesano de cuatro días de duración, sin conservantes y sin aditivos, con fermentación larga y un reposo en frío de mínimo 12 horas.

En plena Gran Vía, el Hyatt Centric vuelve a unir en esta festividad la modernidad de la pastelería de Mamá Framboise con la tradición de la chocolatería madrileña San Ginés para disfrutar en familia del 'Día de Reyes'. Así, en su espacio Ondas, su vermutería y lounge, se puede gozar su mini roscón disponible en cuatro sabores y chocolate por 9,5 euros para apurar los últimos días de las luces madrileñas.

Y para los más transgresores y atrevidos en esta fecha, nada mejor que un Roscón de Reyes salado. La Rosconería Bargueño, situada en la calle José Abascal, busca desestacionalizar el roscón clásico para ofrecer un nuevo producto: los bargueños. Roscas rellenas de diferentes combinaciones y 'toppings' como sobrasada de Mallorca y topping de crocanti; parmesano y tapenade con 'topping' de piquillo y cebolla crunch, además de otras dulces como dulce de leche con aderezo de crumble.

Mientras, en el restaurante Aitatxu celebran esta jornada tan especial versionando el clásico roscón con una masa tipo buñuelo, relleno de chantilly, fruta deshidratada y polvo de pistacho. Un postre que está incluido en su carta estas fechas, pero que también se puede pedir por encargo.

Por su parte, la firma artesanal Crem de Lux apuesta por comer el roscón de Reyes helado. Elaborado a base de las mejores materias primas y partiendo de una receta propia, el maestro heladero, Antonio Multari, sorprende a los comensales con esta propuesta diferente para Reyes.

También en el obrador de Amasa celebran la Navidad no solo con especialidades para estos días como su 'briochone' o su pan 'natal', sino que en sus hornos apuestan por un Roscón de Reyes, elaborado con ingredientes ecológicos, su masa madre y un proceso de fermentación lenta. Un postre que se decora con fruta deshidratada, azúcar de caña y almendra natural.

Otro de los clásicos en estos días es La Mallorquina, que celebra su 125 aniversario, con la elaboración de manera artesanal de este dulce navideño, que está disponible en sus tiendas en la versión clásica y relleno de nata, crema o trufa, todos ellos decorados con almendras, frutas escarchadas -cereza, melón y naranja- y azúcar.

Para los que quieran innovar en estas fechas, en Horcher apuestan por su 'Baumkuchen', un postre tradicional alemán elaborado con 75 huevos y en un horno alto especial para esta receta, ya que mide un metro de alto. Se trata de una masa esponjosa con forma cilíndrica hueca por el centro, que debe su nombre al corte, ya que éste recuerda a los anillos interiores de los troncos de los árboles. Un dulce que se acompaña cubierto de chocolate caliente, helado de vainilla y nata.
